29-01-2026 | 09:08:25
| Córdoba
Mariana del Campo, Subsecretaria de Emergencia e Intervención Social de la Municipalidad de Córdoba, reconoció la gravedad de los casos de personas con adicciones en la vía pública y explicó cómo los equipos municipales intentan intervenir, aunque la ley y la falta de recursos complican la situación.
En Córdoba, muchas personas permanecen en la calle no solo por pobreza, sino por problemas de salud mental y consumo de sustancias. El desafío para los equipos municipales es enorme: la ley de salud mental prohíbe la internación involuntaria, y muchas personas con alcoholismo severo o adicciones no aceptan ayuda.
“Hoy la situación del consumo es realmente lo que nos atraviesa con profundidad; tenemos personas con alcoholismo muy severo y consumo de otras sustancias que hacen que muchas veces ni siquiera puedan dialogar con nosotros”, admitió Mariana del Campo.
El municipio enfatiza que la voluntariedad de la persona es clave, pero esto limita la capacidad de acción: “Lo primero que necesitamos nosotros es la voluntariedad de la persona. Estamos fortaleciendo mucho el trabajo con los espacios comunitarios, porque en esto el Estado no puede solo, necesita sí o sí de las organizaciones de la sociedad civil”, señaló Del Campo.
Los equipos municipales, interdisciplinarios, incluyen trabajadores sociales, abogados y profesionales de la salud. Según Mariana, “nuestros equipos interdisciplinarios abordan la problemática de la persona, la entrevistan, garantizamos un lugar donde poder dormir y a partir de ahí empieza un proceso de cuidados de salud, chequeos médicos y espacios de escucha para recuperación de adicción”.
Sin embargo, la realidad es dura: muchos de los casos más graves no logran ser intervenidos a tiempo, los procesos judiciales para internación son largos y los recursos municipales son limitados. Expertos y organizaciones civiles destacan que, aunque algunos programas logran reinserción social, la mayoría de las personas con problemas de consumo permanecen en la calle, expuestas a violencia, riesgos de salud y exclusión social.
El desafío para Córdoba sigue siendo encontrar soluciones efectivas que combinen salud mental, control del consumo y acompañamiento social, sin depender únicamente de la voluntad de quienes están en situación de calle.