Gustavo Scarpetta sugirió que este fenómeno podría servir para controlar los precios locales: “La competencia contra el importador hace que el nacional no pueda aumentar tanto”.
La importación de verduras en Argentina experimentó un incremento del 488% en comparación al año pasado, lo que coincide con un índice de inflación del 1,9% en septiembre. Según datos del sector, las verduras son responsables del 87% del aumento acumulado en el año, siendo clásicas como la papa y la cebolla las que más han crecido en precio.
El especialista en comercio exterior y docente de la Universidad Nacional de Córdoba, Gustavo Scarpetta, explicó a Radio Continental Córdoba que “la papa y la cebolla ya hablan portugués”, haciendo referencia a que la mayoría de estas verduras se importan de Brasil. Este cambio en el mercado se debe a que “el vendedor decidió traer de otro lugar que lo puede conseguir más barato”, comentó Scarpetta.
Al respecto de la relación entre precios y clima, Scarpetta aclaró: “En este caso no tiene lo climático, sino que tiene que ver con un aumento fuerte en el mercado local”. El costo de las verduras importadas es menor al local, lo que ha llevado a los distribuidores a optar por importaciones. Por ejemplo, “la papa está a 600 pesos el kilo en Brasil, y la cebolla a 850 pesos”, señaló el especialista.
Scarpetta sugirió que este fenómeno podría servir para controlar los precios locales: “La competencia contra el importador hace que el nacional no pueda aumentar tanto”. No obstante, advirtió que no se prevé un crecimiento continuo en las importaciones debido a la caída general en la demanda de productos.
La situación es más pronunciada en los grandes mercados, como la Provincia de Buenos Aires, CABA, Rosario y Córdoba, donde se está dando una alta dependencia de productos importados. Scarpetta hizo hincapié en que “hoy la cebolla, tal vez el 100% es brasileña”.
En un giro curioso, el especialista comentó que, a pesar del aumento en la importación, la exportación de papa está en crecimiento, especialmente en productos procesados. Esto resalta una complejidad en el mercado, donde se exporta papa procesada y al mismo tiempo se importa papa cruda desde Brasil.
El análisis de Scarpetta refleja un panorama preocupante, y añade: “Esto explica un poco las fórmulas que existen hoy en día para tratar de contener precios”, vinculando la importación con la competitividad en un contexto de inflación.
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