El economista José Simonella analizó los cambios en la Carta Orgánica del BCRA, destacó el límite a la emisión monetaria y señaló que el empleo y la actividad económica serán las próximas preocupaciones.
La reforma del Banco Central anunciada por el Gobierno busca modificar las reglas de funcionamiento de la autoridad monetaria: limitar la emisión para financiar al Estado, reforzar la independencia de su presidente y concentrar sus objetivos en la estabilidad de la moneda. Para el economista José Simonella, se trata de un cambio alineado con el rol tradicional de los bancos centrales.
“Lo que se presentó ayer fue una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, en línea con los objetivos que tienen los bancos centrales en la mayor parte del mundo: defender el valor de las monedas”, explicó Simonela.
El especialista señaló que uno de los puntos centrales es eliminar funciones incorporadas en 2012, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
En ese sentido, Simonela valoró la prohibición de financiar al Tesoro mediante emisión monetaria o compra de letras del Estado. “Eso es una buena medida a los efectos de mantener el superávit fiscal por sobre un endeudamiento o un financiamiento con el propio Banco Central”, afirmó.
En ese sentido, advirtió sobre una contradicción entre la independencia que busca otorgarle la reforma al Banco Central y la situación actual de la entidad. “El presidente del Banco Central hace dos años y medio participa en la reunión del gabinete y diseña la política conjuntamente con el ministro de Economía. Hoy no es independiente”, sostuvo.
El economista también marcó distancia entre la reforma actual y las propuestas iniciales de Javier Milei durante la campaña electoral. “Esto está muy lejos de lo que planteó en un inicio. Se hablaba de dolarización y de dinamitar el Banco Central, pero de lo que se decía en campaña y de lo que se hizo hay un abismo”, señaló.
Por último, Simonela consideró que, aunque la inflación sigue siendo una prioridad del Gobierno, la sociedad comenzó a poner el foco en otros problemas. “Después de dos años y medio, empiezan a preocupar otras cosas como el desempleo, el cierre de muchas pymes, la caída del nivel de actividad y del salario real”, concluyó.
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