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  • Martes , Jul 21 , 2026
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El sistema jubilatorio enfrenta desafíos estructurales vinculados al empleo formal, los aportes previsionales y el crecimiento de beneficiarios que deben ser financiados por el Estado.

El sistema jubilatorio argentino atraviesa desde hace años una situación de tensión por distintos factores acumulados: la menor cantidad de trabajadores registrados, el crecimiento de la informalidad, los cambios demográficos y la incorporación de beneficiarios que accedieron a una jubilación mediante moratorias sin contar con los años de aportes requeridos.


En diálogo con Radio Continental Córdoba, la economista de IDESA, Agostina Ambrosi, explicó que el problema previsional no responde a un único factor, sino a un proceso que se fue profundizando con el paso del tiempo. “Es un problema que vemos que cada vez se va profundizando más, sumado también a factores demográficos donde vemos que cae la natalidad, pero aumenta la expectativa de vida”, señaló.


La especialista remarcó que el mercado laboral actual agrega una nueva dificultad: la pérdida de empleo formal y el crecimiento de la informalidad reducen la cantidad de aportantes al sistema. “Si tenés cada vez menos trabajadores formales, el sistema recauda menos aportes y se hace imposible la sostenibilidad a largo plazo”, explicó.


Ambrosi también se refirió a las personas que trabajan por fuera del empleo registrado y no logran acumular los años de aportes necesarios para acceder a una jubilación contributiva. “La gente que es cuentapropista informal y que no está registrada en ningún lado no tiene acceso a ninguna jubilación contributiva”, indicó.


En ese sentido, sostuvo que el sistema enfrenta una doble presión: menos trabajadores realizando aportes y más personas que llegan a la edad jubilatoria sin cumplir los requisitos tradicionales. “Si cada vez más personas llegan a la edad de jubilarse sin los 30 años de aportes que son exigidos por nuestro sistema, el Estado tiene que financiar esas prestaciones con impuestos”, explicó.


Otro de los cambios que atraviesa al sistema es la relación de las nuevas generaciones con la jubilación. La falta de previsibilidad laboral llevó a que muchos jóvenes comiencen a pensar en alternativas de ahorro individual, inversiones o mecanismos privados ante la incertidumbre sobre el futuro del esquema previsional.


En ese marco, también reaparece el debate sobre el modelo jubilatorio: mantener un sistema de reparto solidario administrado por el Estado o avanzar hacia esquemas de ahorro individual donde cada trabajador acumule fondos para su propia jubilación.


Para Ambrosi, más allá del formato que se discuta, el desafío principal sigue siendo recuperar el empleo formal. “Generar más empleo formal implica esto de la reforma laboral y la reforma tributaria, porque el problema consiste justamente en incentivar a las empresas para que den más empleo formal”, sostuvo.


El debate previsional, según la economista, no pasa solamente por cómo se pagan las jubilaciones actuales, sino por cómo se logra construir un mercado laboral con más trabajadores registrados que puedan sostener el sistema en el futuro.

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