El municipio puso en marcha portones de 22 a 6 horas con 200 cámaras, mientras vecinos lo califican como restrictivo.
La noche en Villa Allende inaugura un cambio visible en su mapa urbano. Desde las 22 horas, comenzaron a cerrarse accesos barriales mediante un sistema de portones que funcionará hasta las 6 de la mañana, en el marco de un plan de seguridad que el municipio presenta como piloto.
El secretario de Gobierno, Felipe Crespo, defendió la implementación como parte de un dispositivo más amplio de control y monitoreo.
“Finalmente esta noche a las 22 horas comienza el sistema. Comenzamos el cerramiento a las 22 y a las 6 van a volver a abrirse.”
Según explicó, el esquema no se limita al cierre físico de calles, sino que integra tecnología y patrullaje: “Esto es un sistema integral de prevención del delito de seguridad vecinal para Villa Allende, que incluye 200 cámaras.”
El funcionario reconoció el impacto cotidiano de la medida, aunque la justificó en función de la coyuntura delictiva. “Obviamente los portones no son simpáticos, pero en este caso son necesarios porque queremos darles por lo menos en los horarios nocturnos”, explicó.
En paralelo, el abogado Hugo Mariano Yagüe, representante de vecinos que rechazan el sistema, cuestionó la implementación y la narrativa oficial del municipio.
“Esto es un episodio de una lucha que no va a terminar con la puesta en funcionamiento de los portones hasta que queden en evidencia todas las mentiras del municipio.”
Yagüe apuntó además contra la falta de ejecución de obras complementarias anunciadas en el proyecto original.
“Se iba a hacer un tendido en la red de fibra óptica, se iban a colocar cámaras, se iban a colocar lectores de patentes y lo único que hay son unos portones carísimos que impiden el tránsito.”
El conflicto se instala así en dos planos: el del modelo de seguridad basado en control de accesos y tecnología, y el de los vecinos que denuncian un esquema restrictivo.