La madre de un estudiante de 17 años cuestionó al sistema educativo y aseguró que su hijo fue rechazado por colegios y luego expulsado tras la revisión del Ministerio: “la solución es cruel e inhumana”.
El caso de Simón, un estudiante cordobés de 17 años, abrió una fuerte controversia entre una institución educativa de pedagogía Montessori y el sistema oficial. Su madre, Gabriela Marassa, expuso en una entrevista en Alassia es Noticia las dificultades que atravesó su hijo para sostener su trayectoria escolar dentro del sistema formal.
Según relató, el problema se activó cuando intentó cambiarlo de colegio y validar su recorrido académico. “Nos empezamos a anotar en distintos colegios y sistemáticamente venía el rechazo”, contó.
Marassa explicó que el alumno cursó en una escuela Montessori que no tiene reconocimiento directo del Ministerio de Educación, pero que realizaba evaluaciones mediante distintas instancias externas. El conflicto surgió cuando esas certificaciones fueron objetadas. “Ahí ven que él rinde a través de un colegio de Estados Unidos, eso no es válido”, afirmó sobre la revisión oficial.
El joven logró ingresar a una escuela pública, pero —según la denuncia— fue luego desvinculado tras la intervención del Ministerio. “Al mes y medio me llaman y me hacen firmar un acta que Simón quedaba expulsado del colegio”, relató la madre.
El punto más crítico, según su testimonio, llegó con la propuesta de regularización académica. “La solución es cruel e inhumana”, sostuvo, al describir que su hijo debería rendir en pocos días varios años de contenidos para poder normalizar su situación.
Marassa también defendió el desempeño del estudiante dentro del sistema escolar. “En cinco años de secundario jamás tuvo una amonestación… es una criatura absolutamente común”, señaló.
El caso quedó instalado como un conflicto entre modelos educativos alternativos y la validación oficial de títulos, con una familia que asegura haber quedado atrapada entre ambas estructuras.