El mandatario consideró “positivo y constructivo” el mensaje de la Iglesia y evitó profundizar las diferencias con el Vaticano.
Después de meses de tensión y cruces indirectos, el presidente Javier Milei eligió esta vez otro camino: evitar la confrontación con la Iglesia y mostrarse abierto al diálogo tras el Tedeum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana.
El mandatario sorprendió al valorar públicamente el mensaje del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien durante la homilía pidió “basta de arengar la división y la polarización”. Lejos de responder con críticas, Milei aseguró que el religioso “dio una opinión válida” y consideró “positivo y constructivo” que la Iglesia intente mediar en medio del clima político actual.
Además, el Presidente se mostró entusiasmado con la posibilidad de que el papa León XIV visite la Argentina antes de fin de año. “Es altamente probable”, afirmó, al tiempo que destacó las gestiones diplomáticas encabezadas por el canciller Pablo Quirno. Según trascendió, la visita podría concretarse entre octubre y noviembre.
Las declaraciones marcaron un cambio de tono en la relación entre el Gobierno y la Iglesia, especialmente después de meses de fuertes diferencias y cuestionamientos cruzados. En esta oportunidad, Milei evitó profundizar el conflicto y dejó abierta una puerta al acercamiento con el Vaticano.