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  • Martes , Abr 14 , 2026
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La iniciativa, impulsada en la zona de Punta Tombo, ya superó su etapa experimental y comenzó a venderse en carnicerías. Su impulsor asegura que es “muy similar a la carne vacuna” y destaca la buena respuesta del público.

La comercialización de carne de burro en la provincia de Chubut comenzó a instalarse como una alternativa productiva y alimentaria que, aunque genera sorpresa, empieza a ganar aceptación. El proyecto, desarrollado en la zona de Punta Tombo, ya dejó atrás su etapa experimental y desde principios de abril el producto se consigue en carnicerías locales.


En diálogo con #ÚltimaPregunta, el productor rural Julio Cittadini, impulsor del proyecto “Burros Patagones”, explicó los alcances de la iniciativa y buscó despejar dudas sobre el consumo de este tipo de carne.


“Esta venta ha sido experimental, recién estamos en esa etapa, y de acá va a salir después la cuestión definitiva con los permisos y demás del Ministerio de la Producción”, señaló.


Según detalló, la primera experiencia fue positiva: “Lo que se sacó a la venta se vendió absolutamente todo y la degustación que vamos a hacer ya está completa con reservas”. En ese sentido, remarcó que la demanda superó las expectativas iniciales.


Uno de los principales interrogantes gira en torno al sabor y la calidad del producto. Cittadini fue contundente: “Es un producto muy bueno, muy similar a la carne de vaca”. Además, explicó que “los platos pueden ser exactamente los mismos que la carne vacuna” y que, en condiciones adecuadas, “no vas a encontrar prácticamente diferencias”.


El valor también aparece como un factor atractivo. Durante esta etapa piloto, el kilo se comercializó a un precio uniforme cercano a los 7.500 pesos, lo que lo posiciona como una opción más accesible frente a los altos costos de la carne vacuna en la región patagónica.


El origen del proyecto, sin embargo, no responde únicamente a una cuestión económica. “Esto no nace por una crisis, sino por una cuestión productiva”, aclaró el productor. En ese marco, explicó que muchos campos patagónicos ya no son aptos para la cría de ovejas o ganado vacuno, por lo que surgió la necesidad de buscar alternativas.


“La posibilidad apareció con el burro, y conociendo la calidad de la carne pensé que valía la pena apostar a esto”, agregó.


En cuanto a la posible expansión del consumo, Cittadini se mostró optimista, aunque cauteloso: “Apuntamos a que primero se difunda en la zona y, cuando logremos volumen suficiente, la idea es proyectarlo hacia otros mercados”.


Finalmente, el productor desmintió que exista un fuerte rechazo social en la región: “No tenemos ningún tipo de polémica. Hay gente que no va a comer carne de burro y está en todo su derecho, pero la mayoría lo está aceptando sin ningún problema”.


Mientras avanza el proceso de habilitaciones y se consolidan nuevas pruebas, la carne de burro comienza a posicionarse como una opción que, al menos en el sur del país, ya dejó de ser una rareza para convertirse en una alternativa concreta dentro del mercado.

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