25-03-2026 | 17:01:26
| Salud
El máximo órgano de gobierno de la confesión religiosa anunció una modificación en una de sus enseñanzas más controvertidas. Aunque se mantiene la prohibición de recibir sangre de terceros, los fieles ahora podrán extraer y almacenar su propia sangre para cirugías.
Durante décadas, la prohibición estricta de las transfusiones de sangre ha sido una de las normas más polémicas y características de los testigos de Jehová. Históricamente, los miembros de la organización han interpretado los pasajes bíblicos que instan a "abstenerse de la sangre" como un impedimento absoluto para recibirla, incluso ante situaciones médicas de extrema gravedad como accidentes o intervenciones quirúrgicas. Esta convicción era tan profunda que la organización llegó a considerar como mártires a aquellos fieles que elegían perder la vida antes que aceptar una transfusión.
Sin embargo, esta postura acaba de dar un giro sin precedentes. El pasado viernes, el Cuerpo Gobernante, el máximo órgano de gobierno de la confesión con sede en Estados Unidos, emitió un comunicado oficial anunciando una "aclaración" de sus enseñanzas. A partir de esta modificación en su doctrina, los testigos de Jehová ahora tienen la opción de extraer y almacenar su propia sangre antes de someterse a una cirugía, para que los médicos puedan utilizarla mediante una autotransfusión durante la intervención en caso de ser necesario. Es importante destacar que, a pesar de esta flexibilización, la prohibición de recibir sangre proveniente de donantes externos se mantiene plenamente vigente.
Frente a la incomprensión que esta norma suele generar en la sociedad, la organización explica en su página web que su rechazo a la sangre ajena responde a motivos estrictamente religiosos y no médicos, ya que para Dios "la sangre representa la vida". Asimismo, aclaran que no rechazan la atención sanitaria en general. Por el contrario, buscan profesionales y cirujanos especializados en "técnicas sin sangre". Según la organización, evitar las transfusiones tradicionales permite a los pacientes eludir riesgos como enfermedades transmitidas por la sangre, reacciones del sistema inmunitario o errores humanos, asegurando que quienes no aceptan transfusiones "se recuperan igual o mejor".
Este histórico anuncio llega en un contexto de fuertes debates legales y médicos sobre la autonomía de los pacientes. Un claro ejemplo ocurrió en España en 2024, cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó al Estado español a indemnizar con 26.000 euros a una mujer testigo de Jehová. La paciente había sido transfundida en contra de su voluntad durante una operación de urgencia en el Hospital de La Paz de Madrid, a pesar de haber formalizado su rechazo a recibir sangre en varias ocasiones. Los jueces determinaron que hubo múltiples fallos por parte del personal médico en el procedimiento de consentimiento, vulnerando así el derecho al respeto de la vida privada de la mujer y su libertad religiosa.